leyenda sobre el origen del cerro Uritorco

En el principio fueron solo los antiguos, ellos habían poblado las sierras  cuando todavía estaban naciendo, Vivían en casas comunitarias semi enterradas, construidas con piedras para aguantar los inviernos. Los hombres tenían barbas. se pintaban el rostro de rojo y negro. Y las mujeres eran altas, hermosas, y muchas tenían ojos verdes. Habían levantado altares a la Luna para agradecer por la fertilidad de los campos. Sabían tejer, fabricar vasijas, trabajar metales y piedras, cazaban, criaban aves y otros animales pequeños. No se dedicaban a la guerra, pero se defendían muy bien si los atacaban. Así eran los comechingones.

Los sanavironas vinieron después. De cara y nariz ancha, mediana estatura, se agrupaban en clanes, vivían en chozas construidas con paredes de adobe y techo de paja sostenidos por horcones. Rodeaban sus viviendas con cardones y plantas espinosas. Ellos ofrecían danzas y ofrendas al Sol. Eran selváticos y guerreros. Su *nahuan se llamaba Tulmba.

Escuchó Tulmba que el jefe *kamiare, Olayón, pensaba casarse con la princesa y sacerdotisa lunar *hênia, Luyaba. De esta manera las doce tribus de comechingones se volverían más fuertes, lideradas  por un solo e indiscutible nahuan.

Olayón y Luyaba se casaron con gran alegría de los pueblos comechingones. Pronto tuvieron hijos y la felicidad fue completa; dos niñas mellizas y luego otros niños comenzando con una época de prosperidad en la región.

Envidioso de esta felicidad como de la superioridad  estratégica de los comechingones, un día que Luyaba volvía con su comitiva de visitar a unos parientes, hombres de Tulmba atacaron la caravana y la capturaron.

Los hombres de Olayón que lograron escapar, le avisaron, e inmediatamente se pintaron el rostro de rojo y negro para la guerra. Pero Olayón, valiente y generoso, no quiso derramar la sangre de sus hermanos y propuso una guerra entre Jefes. Este desafío se propagó entre las diferentes comarcas como reguero de pólvora y Tulmba que tenía secuestrada a Luyaba en su choza, debió aceptarlo.




Armados de escudo y de *macana los dos jefes se desataron en una larga lucha rodeados de todas las tribus. Ninguno sobresalió. Eran fuerzas iguales, se derramó sangre en ambos y ninguno menguaba el ataque. Viendo que llegaba a su punto de agotamiento Tulmba envió la macana contra Olayón con toda la fuerza que le quedaba y  el escudo de Olayón se partió. El golpe lo alcanzó en la frente. Olayón cayó de espaldas, mirando al cielo. La muerte fue instantánea y estremeció la tierra y a todos los que la pisaban.

Tulmba viéndose vencedor luego de temer ser vencido, volvió a la choza donde tenía a Luyaba y quiso poseerla a la fuerza para asegurar su poderío sobre las distintas tribus.

Luyaba se resistió implorando ayuda a la Luna, el nahuan en su soberbia se rió de ella y forcejeó para conseguir su propósito, pero mientras luchaba, la mujer se deshizo en agua y manó hasta ser una fuerza incontenible que lo arrastró hasta ahogarlo.

uritorcoCalabalumba llamaron a ese río cristalino en los pliegues de un cerro que se elevó allí mismo: el Uritorco, cuya silueta recuerda al guerrero caído de cara al cielo, con la frente destrozada. Es un hilo de plata que llora sin consuelo por el destino de las tribus, de las que no quedó más que una docena de palabras.

 

*Nahuan: cacique

* Los hênia: asentamientosOVNIS del sur.

* Los kamiare: asentamientos del norte.

*Macana: garrote con piedras engarzadas.

 

Orígenes. Leyendas Argentinas. Ministerio de Ciencia. Tecnología e Innovación Productiva (2007)

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  • Soy profesora de Francés, lengua y literatura retirada. Escritora de cuentos para niños, poesías y relatos. Tuve el honor de aprender de una grande como Ester de Izaguirre a quien le traduje al francés una de sus obras. Soy una aprendiz constante y hago mi aporte a este sitio porque amo la cultura y tradiciones.

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