Mercedes Sosa

El principio…


Mercedes SosaHAYDÉE MERCEDES SOSA
nació en San Miguel de Tucumán el 9 de julio de 1935, en un hogar humilde. De esos años viene su apego por las expresiones artísticas populares. Recién salida de la adolescencia, le gustaba bailar y enseñaba danzas folklóricas. También cantaba.

En octubre de 1950, quinceañera, empujada por el entusiasmo de un grupo de amigas inseparables, se animó a participar en un certamen radial organizado por LV12 de Tucumán. Oculta tras el seudónimo de Gladys Osorio, su incipiente calidad como cantante la hizo triunfar en un concurso cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora. Fue el principio…

Década del ’70

En 1970 participó en el filme “El Santo de la Espada”, de Leopoldo Torre Nilsson y dió a conocer dos discos importantes en su carrera: “El grito de la tierra” y “Navidad con Mercedes Sosa”. En este período grabó, entre otras, “Canción con todos” y “Cuando tenga la tierra”, de Ariel Petrocelli y Daniel Toro y la bellísima “La Navidad de Juanito Laguna”, del “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla.

En 1971 se conoció “La voz de Mercedes Sosa” y apareció “Homenaje a Violeta Parra”, un disco que reúne casi una docena de temas de la gran protagonista del Canto Popular Chileno. Ese año también participó en “Güemes” (La tierra en armas), filme dirigido por Leopoldo Torre Nilsson. En un breve, pero significativo papel, encarnó a la heroína altoperuana Juana Azurduy.

Mercedes Sosa, Luna y RamirezEn 1972 se editó “Hasta la victoria”, un disco lleno de canciones cargadas de contenido social y político. Eran tiempos en que algunos pocos compositores y también cantores como Mercedes Sosa no permanecían ajenos al compromiso y la militancia con la que querían colaborar para conseguir un mundo más justo y equitativo. También en ese año le puso su voz a la “Cantata Sudamericana”, con música de Ariel Ramírez y letra de Félix Luna.
El exilio

En 1979, se editó “Serenata para la tierra de uno”. Aún en medio de la violencia que sacudía al país, Mercedes seguía cantándole a la vida. El hostigamiento y el cerco que se fue formando en torno de ella la obligaron a exiliarse. Ese año fue detenida en la ciudad de La Plata junto con todo el público que había ido a verla cantar. Ese mismo año se instaló en París y en 1980 se afincó en Madrid.

En teoría, Mercedes Sosa podía entrar y salir del país, no tenía causa judicial alguna, pero no podía cantar. Fue un castigo doble: para ella y para todos los argentinos. En un país en que la vida humana no tenía valor alguno, y cientos de ellas se perdían en la oscuridad de las mazmorras, los usurpadores del poder pensaban que la canción con contenido era peligrosa. Por eso había que acallar a los cantores, como una manera de silenciar a la gente.

El regreso

“La Negra” recién pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982, un par de meses antes que la dictadura se embarcara en la Guerra de Malvinas. El régimen militar que desde poco más de un lustro atrás sometía al país, había comenzado a agonizar. En el Teatro Opera de Buenos Aires realizó más de una docena de conciertos.

Con estas actuaciones tan esperadas, Mercedes no sólo se reencontró con su público de siempre, sino que allí la vieron por primera vez miles de jóvenes que desde entonces la convirtieron, también, en “su ídola”. De esos trece recitales en el Teatro Opera quedó el L.P. doble “Mercedes Sosa en Argentina”, en el que también intervinieron sus compañeros de aquellas noches: León Gieco, Charly García, Antonio Tarragó Ros, Rodolfo Mederos y Ariel Ramírez.

Mercedes Sosa en NicaraguaAl cabo del ciclo en el Teatro Opera, Mercedes regresó a España, donde estaba radicada, volvió a mediados de año a América para presentar su disco “Gente humilde” y para realizar una serie de conciertos en las principales ciudades del Brasil. Poco tiempo después regresó definitivamente a la Argentina. Ese mismo año hizo conocer “Como un pájaro libre”, un hermoso disco que incluyó temas de autores tradicionales y otros más jóvenes.

La cantante continuó con sus giras por los países más diversos del planeta, actuando siempre en los escenarios más grandes y prestigiosos, como el Lincoln Center, el Carnegie Hall, en los Estados Unidos, o el Mogador de París.
En el último trimestre de 1983, se conoció “Mercedes Sosa”, un disco en el que registró varias canciones que serían algunos de sus grandes éxitos: “Un son para Portinari” y “Maria Maria”. También en esa recordada placa grabó: “Inconciente colectivo”, de Charly García, “La maza” y “Unicornio”, de Silvio Rodríguez, “Corazón maldito”, de Violeta Parra y “Me voy pa’l mollar”, junto con la recordada cantante Margarita Palacios.

Esto es Solo parte del gran trabajo realizado por la Negra en su vida.

Fuente: www.mercedessosa.com.ar

Fotos: Wikipedia



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