Mujeres de la libertad

macacha “Desde el comienzo de nuestra historia, luego de 1810, se desarrolla en el noroeste una guerra de guerrillas. Duró quince años sin que se dejara de pelear un solo instante en distintos puntos de las diferentes provincias del entonces enorme territorio nacional, que en ese momento incluía el Alto Perú.”
Cada lugar tenía su caudillo al que seguían ciegamente con el afán de liberar su territorio y de que existiera la justicia para esos pueblos ignorados, por la supremacía de Buenos Aires. Pobremente armados, con lanzas, cuchillos, a veces con palos, boleadoras. Lucharon sin tregua por estar libres del jugo español y por conseguir su independencia de Buenos Aires, es el caso del Alto Perú (Hoy Bolivia)
Al comienzo de la guerra eran ciento dos caudillos, al término de la misma sólo quedaban nueve (según Mitre) La mayoría murió en los patíbulos o en los campos de batalla.” (Pacho O´Donnell)

Por ello nos resulta sorprendente hablar de las mujeres que acompañaron a esos hombres y empuñaron las armas con el mismo afán de libertad.juana2

Sin duda hablar de Juana Azurduy, es hablar de la estrella más brillante de esta gesta; la Teniente Coronel que lo dio todo por liberar su tierra, perdiendo hasta sus hijos y a su esposo Padilla, uno de los grandes de esta revolución, muriendo en la indigencia y siendo sepultada en una fosa común.
Martina Chapanay, la india huarpe, quien, junto a su compañero Palacios, luchó en las montoneras de Facundo Quiroga. Después de una vida errante en la que fue bandolera para sobrevivir (ella repartía el producto de su botín con los más necesitados de su tierra.) volvería a la lucha junto al “Chacho” Peñaloza. Y murió ya anciana, sola y pobre como vivió siempre.
Victoria Romero, la mujer del “Chacho” Peñaloza, de una familia de buen pasar, que estuvo siempre al lado de su esposo en los tiempos de paz como en la lucha y recibió un sablazo en la frente, destinado a acabar con la vida del caudillo. Perdió todas sus propiedades y fue escarnio de los “vencedores” de turno.
Y tantas otras mujeres que acompañaron a los suyos con el mismo fervor como el mejor caudillo, tal es el caso de “Macacha” Güemes y su madre defendiendo la causa de Martín Güemes quien peleó valientemente en las fronteras del país ayudando a San Martín en su campaña libertadora.
Y muchas heroínas casi anónimas, como las “soldaderas” que acompañaban a las tropas, luchando junto a sus hombres, sosteniéndolos en la adversidad; la Delfina, las Cochabambinas y muchas más…

Foto de Los Gauchos. Aldo SessaTodas estas mujeres estuvieron forjándonos la Patria; creyeron en un país libre y como los hombres, derramaron su vida por tan noble ideal.

Qué rápido las olvidaron los que escribieron la historia de nuestro país, o tal vez fue por prejuicios con el género femenino que se tardó tanto en hablar de ellas. Sólo Juana Azurduy fue reconocida por el gobierno en su momento, pero de manera mezquina, teniendo en cuenta que fue una mujer extraordinaria, capaz de eclipsar al hombre más valiente.

En el Día de la Mujer, les rendimos nuestro humilde y respetuoso homenaje que sentimos como un solo de trompeta atravesando las distancias y el tiempo.

Tierra de Gauchos. SMB. 8-3-2016.

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