Paisano o Gaucho?

Siempre me pregunte cual era la verdadera diferencia entre uno y otro, no en lo que a la aplicación de las palabras se refiere, sino al origen de dicha diferencia.
En Argentina, la palabra paisano, es normalmente utilizada para definir a quien tiene la misma nacionalidad que uno, y más ampliamente para referirse a la persona de campo.

Sin embargo, en lo que a esta ultima respecta, quien no conoce mucho de tradiciones suele confundir paisano con gaucho, pues piensan que al dedicarse ambos al campo, son lo mismo.
Bueno, como saben, o suponen, esto no es así, o al menos no completamente.
En Noviembre del 2004, tuve la suerte de poder asistir a una disertación realizada sobre poesía gaucha, y el disertante comento en un momento, que “el gaucho ya no existe”.
¡Terrible barbaridad! (pensé), claro, el relaciono esa frase con el hecho de que (según el) no existen ya las personas con cruza en su sangre de aborigen puro con inmigrante, y claro esta que mi reacción fue esa porque yo conozco varios casos de personas que genéticamente deberíamos considerar gauchos pues son hijos de aborígenes puros con inmigrantes.

Y he aquí el dilema de “ser o no ser” que estuvo durante varios meses rondando mi neurona sin dejarme dormir.
“Que es realmente un gaucho?”
Una forma de vestir, una forma de vivir, una cruza determinada de genes, un carácter especial (no nos olvidemos de la gauchada). Esta duda, me llevo a leer varios libros.

Y como duda secundaria surgía ¿Porque el gaucho y los “fierreros” no se llevan demasiado bien? (fierreros le dicen a quienes trabajan el campo con maquinas como tractores, cosechadoras, etc.)

Bueno, esta es la conclusión a la que arribe, y que espero no ande muy errada.

La respuesta a mi primera pregunta es que sin duda alguna, el gaucho surgió de la cruza de aborígenes con inmigrantes.
Estas personas, despreciadas por los aborígenes en su comunidad cuando se trataba de madres cautivas, y por la sociedad “civilizada” cuando las madres eran esclavas aborígenes, habían crecido al margen del respeto mínimo que cualquier ser necesita, y se vio forzado (en el caso de los hombres) a adquirir destrezas necesarias para su supervivencia, pues pasada su niñez, ni el indio lo quería en su tribu, ni el blanco en su casa.
Así, sabia que estaba solo en el mundo, que nadie lo defendería, y rara vez le daría de comer.
No paso lo mismo con las mujeres producto de esa cruza, pues esta siempre era útil, tanto en la toldería, como en la casa o hacienda de los colonos, aunque no fue poco el abuso y humillación que seguramente debieron soportar.
Por tanto, surge de todo esto, un ser soberbio e independiente, solitario, pendenciero, pero sumamente hábil en las tareas con animales. El primer gaucho.
Por otro lado, existía también el colono (no terrateniente) sino simple chacarero agricultor, que hace su aparición un poco mas adelante en la historia, con la expansión de las haciendas.
Esta persona, de carácter honesto, trabajador, y solidario, fue empleado como puestero de estancia, y muchas veces consiguió su propio lote de tierra para trabajar.
Provenía de una sociedad convulsionada por la guerra, y muchas veces era exiliado o autoexiliado de su patria, en la que solía hacer el mismo trabajo de campo.
*Cabe aclarar que estamos hablando de años anteriores al 1860.

EL PAISANO Y EL GAUCHO (1870)
LUCIO V. MANSILLA

Son dos tipos diferentes. Paisano gaucho es el que tiene hogar, paradero fijo, hábitos de trabajo, respeto por la autoridad, de cuyo lado estará siempre, aun contra su sentir.
El gaucho neto, es el criollo errante, que hoy está aquí, mañana allá; jugador, pendenciero, enemigo de toda disciplina; que huye del servicio cuando le toca, que se refugia entre los indios si da una puñalada, o gana la montonera si ésta asoma.
El primero, tiene los instintos de la civilización; imita al hombre de las ciudades en su traje, en sus costumbres. El segundo, ama la tradición, detesta al gringo; su lujo son sus espuelas, su chapeado, su tirador, su facón. El primero se quita el poncho para entrar en la villa, el segundo entra en ella haciendo ostentación de todos sus arreos. El primero es labrador, picador de carretas, acarreador de ganado, tropero, peón de mano. El segundo se conchaba para las yerras. El primero ha sido soldado varias veces. El segundo formó alguna vez parte de un contingente y en cuanto vio la luz se alzó.
El primero es siempre federal, el segundo ya no es nada. El primero cree todavía en algo, el segundo en nada. Como ha sufrido más que la gente de frac, se ha desengañado antes que ella. Va a las elecciones, porque el Comandante o el Alcalde se lo ordenan, y eso se hace sufragio universal. Si tiene una demanda la deja porque cree que es tiempo perdido, se ha dicho con verdad. En una palabra, el primero es un hombre útil para la industria y el trabajo, el segundo es un habitante peligroso en cualquier parte. Ocurre al juez, porque tiene el instinto de creer que le harán justicia de miedo, y hay ejemplos, si no se la hacen se venga, hiere o mata. El primero compone la masa social argentina; el segundo va desapareciendo. Para los que, metidos en la crisálida de los grandes centros de población, han visto su tierra y el mundo por un agujero; para los que suspiran por conocer el extranjero, en lugar de viajar por su país; para los que han surcado el océano en vapor; para los que saben donde está Riga; ignorando dónde queda Yavi; para los que han experimentado la satisfacción febril de tragarse las leguas en ferrocarril, sin haber gozado jamás del placer primitivo de andar en carreta, para todos ésos el gaucho es un ser ideal.
No lo han visto jamás.

 

cosecha de zapallos

Y aquí es donde empieza a asomar, la clara diferenciación de mi segunda pregunta ¿Porque fierreros y gauchos se llevan tan mal?.
Con la aparición de los alambrados, la libertad del gaucho se vio seriamente limitada, hasta llegar a la actualidad, en que muchos afirman la desaparición de esta raza.
Los Gauchos, se vieron obligados a evolucionar en lo que hoy seria su equivalente en los hacendados ganaderos y peones rurales, mientras que los segundos incorporaron la tecnología para el trabajo de la tierra, convirtiéndose hoy en chacareros agropecuarios “fierreros”.
Queda en el lector sacar sus propias conclusiones.
Mi parecer es que el gaucho aun existe, en su forma más pura de sentir.
Aunque ya no tenga los “vicios” de antaño, esta ahí, cuando le enseña a sus hijos el respeto al vecino, el arte de trabajar con ganado, y con mucho orgullo sus orígenes y tradiciones.
Ha cambiado el chiripa por la bombacha, ha perdido la libertad de galopar libremente, pero conserva el amor por su caballo, sus pilchas y su orgullo de ser autentico.
Hoy ser gaucho, es a mí parecer una forma de ser y sentir, más que una cruza de razas y genes.
 




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