Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento fue una de las personalidades más importantes de nuestra historia. Su figura despertó admiración, resistencia y oposición desde las más diversas posiciones políticas en su época e incluso posteriormente. Fue docente, periodista, militar, estadista, promotor de avances científicos, político y escritor. Como hombre de acción, soñó un rol protagónico para nuestro país en el grupo de las grandes naciones del mundo.

Nació en San Juan, en el humilde barrio de Carrascal, el 15 de febrero de 1811. Su madre se llamaba Paula Albarracín y su padre, José Clemente Sarmiento. En 1816, el Congreso reunido en Tucumán declaraba la Independencia de las Provincias Unidas y Domingo aprendía sus primeras letras en una de las Escuelas de la Patria, creadas por dicho Congreso. En 1823, tras un frustrado intento para continuar sus estudios secundarios en Buenos Aires, el joven comenzó a estudiar por su cuenta. En 1826, a los 15 años ya trabajaba como maestro en una escuela rural de la provincia de San Luis.

El exilio

Fue un activo militante político y reconocido unitario y ésto lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Juan Manuel de Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. Esta definición política finalizó con su exilio en Chile, en 1831, donde trabajó como docente, comerciante y minero. Allí nació su hija Emilia Faustina, fruto de su relación con María Jesús del Canto, alumna suya de la escuela de los Andes. En 1836 se enferma gravemente y consigue el permiso para retornar a San Juan, pero luego, en 1840 participa en una nueva rebelión contra el poder federal extendido por todo el territorio y encabezado por el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas y, luego de ser derrotado, se vuelve a exiliar en Chile. Posteriormente el gobierno chileno lo envía a Europa, en misión oficial, para estudiar los sistemas educativos europeos con el fin de aplicarlos al mejoramiento de la educación en Chile. En 1848 regresa a Chile luego de un extenso recorrido por Europa, África y América. Allí se casa con Benita Martínez, viuda de Castro, quien tiene un hijo -Domingo Fidel- que Sarmiento adopta como propio. Al año siguiente publica “De la Educación Popular” y “Viajes” en Europa, África y Estados Unidos y en 1850, “Argirópolis”, donde propone una confederación con Uruguay y Paraguay con capital en la isla Martín García y, “Recuerdos de Provincia”. En 1851 regresa al país y se incorpora al ejército grande de Urquiza -que finalmente vencería al de Rosas en Caseros, un año después- y redacta los boletines de guerra. Pero una vez vencido el enemigo común, las diferencias entre Sarmiento y Urquiza se hacen notorias y el sanjuanino vuelve a desterrarse en Chile. Allí publica Campaña en el Ejército Grande Aliado de Sud América en el que vuelca toda la información de los boletines de guerra.

El regreso

En 1855, luego de un intento de retorno fallido, se establece en Buenos Aires donde publica Educación Común y es nombrado director del periódico “El Nacional”. Al año siguiente es nombrado miembro del Consejo Municipal y asume como jefe del Departamento de Escuelas de Buenos Aires. En 1857 es electo senador por el Estado de Buenos Aires y en 1860 el gobernador Bartolomé Mitre lo designa Ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores. En agosto de ese año, es diputado por la Capital a la Convención por la Reforma de la Constitución Nacional, a la que se incorpora en septiembre. En 1861, con motivo del fusilamiento en San Juan de su amigo Antonio Aberastain, renuncia al cargo de Ministro de Gobierno y acompaña como auditor de guerra a Paunero en su expedición militar al interior. En noviembre muere su madre y luego vuelve a Cuyo de acuerdo con Mitre, para organizar los gobiernos adictos a los vencedores de la batalla de Pavón. En 1862 es electo Gobernador de San Juan, cargo que ejerce hasta 1864, cuando luego de vencer y hacer ejecutar a su adversario Vicente “Chacho” Peñaloza, renuncia para asumir como ministro plenipotenciario ante Chile, Perú y los Estados Unidos. Con ese mandato, retoma sus viajes al exterior. En 1865 estalla la guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra Paraguay y, durante su ausencia, en la Batalla de Curupaytí , muere su hijo Dominguito.

Sarmiento presidente (1868-1874)

En 1868 es electo Presidente de la República tras la candidatura propuesta por el general Lucio V. Mansilla. Se entera de su nombramiento durante el viaje de regreso a Buenos Aires desde Estados Unidos, donde la Universidad de Michigan le había otorgado el título de doctor honoris causa. Durante su presidencia realizó el primer censo demográfico nacional que dio un total de 1,736.701 habitantes, de los cuales el setenta por ciento era analfabeto y el setenta y cinco por ciento de las familias vivía en la pobreza. A partir de estos datos, Sarmiento se ocupó de fomentar la educación, ya que sostenía que el acceso igualitario a la misma era lo único que garantizaría el progreso del país. Se fundaron alrededor de 800 escuelas, lo que permitió que cien mil niños estuvieran cursando sus estudios hacia el final de su mandato. Impulsó la fundación de bibliotecas, para la formación continua de las personas y contrató profesores extranjeros que aportaron modernas teorías educativas. También impulsó la extensión de las redes ferroviarias, se tendieron 5000 km. de líneas telegráficas, se modernizó el sistema de correos y se inauguró en cable transoceánico, que permitió la comunicación inmediata con Europa. Creó el Banco Nacional, fundó la Escuela Naval y la Academia de Ciencias de Córdoba. La ciudad de Buenos Aires le debe los bosques de Palermo, el Jardín Zoológico y el Jardín Botánico, en los terrenos que habían pertenecido a Juan Manuel de Rosas.
Tuvo problemas serios que resolver y enemigos que enfrentar: en 1871, se desató una terrible epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires, por la que en cuatro meses murieron 14.000 personas y debieron cerrarse las escuelas, las iglesias y las oficinas públicas. Esta alta mortandad obligó a las autoridades a inaugurar el cementerio de la Chacarita. En 1873, una noche, cuando Sarmiento iba al teatro en un carruaje, los hermanos Guerri dispararon sus armas de fuego para matarlo. No sólo fracasó el atentado, sino que Sarmiento no lo supo en el momento ya que la sordera que sufría le impidió que escuchara los disparos. Ya sobre el final de su presidencia, apoyó la candidatura de Nicolás Avellaneda, su ministro de Instrucción Pública, quien asumió en 1874.

 

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