La Vivienda del Gaucho – A campo

El gaucho vivió solo en su tierra a la cual nada le ligaba mas que el echo de haber nacido en ella. La libertad, en ellos, fue lema innato a sus espíritus como el caballero a sus testas o el color a sus pupilas. El gaucho no comprendió ni tolero la esclavitud. Aborreció la explotación del hombre al hombre. No vivió en sociedad porque el conquistador lo ahuyentó brutalmente, de sus dominios, y el indio le desbarataba en sus planes de paz.

El gaucho vivió solo. Un hogar de otro distaba, a veces, leguas y leguas de distancia, silencios y desamparos.

La zona en que el gaucho aprendió a trabajar, sufrir divertirse, la llamó Pago.

El pago era parte de una comarca con características propias. Era una división territorial dentro de una provincia en que determinados accidentes geográficos, o físicos, influían en la imposición de una moda, costumbre o distinción que daba una especial fisonomía a sus moradores. Dentro del pago estaba la querencia, es decir, la casa. La querencia era un circulo menor todavía que el pago. En él se localizaba la vida actual donde descansaba su corazón.

Un Rancho en el Campo, 1880 - José Aguyari
La vivienda del gaucho, por lo general, no fue estable, La mayoría de las veces su inconstancia en un lugar dependía del estado de los campos o de la abundancia de la caza. Su rancho era fácil de desmontar, puesto que no estaba constituido mas que de palos, cañas, paja y barro.

Sus mudanzas no eran extremas, pero cuando sus habitantes algunas veces tenian que trasladarse a distancias enormes buscando trabajo. Los gauchos salían en campania de varios amigos, equipados convenientemente y en tren de efectuar alguna cacería de avestruces o potros cimarrones (caballos salvajes ).”El Santo de la patrona” Molina Campos

El lugar ocupado como punto de concentración era llamado la Real. Allí se descansaba de las faenas. Si el tiempo no llegaba a acompañarlos, procedían al levantamientos de toldos transitorios o volantes, hechos con una de las pilchas del recado, los ijares. Para los paisanos, los ijares son una especie de poncho (con boca o sin ella), hecho con la piel de la panza y verijas de dos animales, sobadas unidas por el medio y desgarradas, es decir, libres del cuero que reviste los cuatro miembros de cada animal.

Dichos toldos volantes se construían de la siguiente manera: cuando llueve si se hallan entre pajas altas, atan las sumidades de las que están paralelas, ya unas con las otras, ya con las plumas largas del ñandú, estirando después el ijar sobre la frágil bóveda con el pelo para arriba, A fin de que no se recale, lo aseguran del mejor modo.
"El Santo de la patrona" Molina Campos

Como cama utilizaba su silla de montar. Las caronas le sirvieron de jergón, las matras de cobijas o de colchón también si la temperatura ambiente se lo exigía y el cuerpo que se acostaba para que hallase la blandura que el sencillo lecho podía ofrecerle.

Esta era la vivienda volante del gaucho. La que este utilizaba para salir de caza o cuando todavía no tenia una vivienda estable.

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Vivienda del Gaucho II ( El rancho, como se construye)

Vivienda del gaucho III (Ambientes interiores y muebles)

Vivienda del Gaucho IV (Materiales para su construccion)

Vivienda del Gaucho V (Distinto tipos de ranchos)

 

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